“Enfrentándose al imperio” de Arundhaty Roi

Enfrentándose al Imperio
Por Arundhati Roy

Se puede leer en: http://iarnoticias.com/secciones_2005/autores/0323_arundhati_roy_18jul05.html

Se me ha pedido que hable sobre “¿Cómo enfrentarse al Imperio?” Es una gran pregunta y no tengo respuestas fáciles.
Cuando hablamos de enfrentarse al “Imperio”, necesitamos identificar qué significa “Imperio”. ¿Nos referimos al gobierno USA y sus satélites europeos, a la Banca Mundial, al Fondo Monetario Internacional, a la Organización Mundial del Comercio y las corporaciones multinacionales? ¿O es algo más que esto?
En muchos países, el Imperio ha hecho surgir otras formas secundarias, algunos peligrosos derivados – nacionalismo, fanatismo religioso, fascismo y por supuesto terrorismo. Todas estas formas marchan codo con codo con el proyecto de la globalización corporativa.
Déjenme ilustrarles lo que quiero decir. La India – la democracia mundial más grande – está actualmente en la vanguardia del proyecto de la globalización corporativa.
Su “mercado” de mil millones de personas está siendo abierto por la fuerza por la Organización Mundial del Comercio. La corporatización y la privatización son bienvenidos por el Gobierno y la elite india. No es una coincidencia que el Primer Ministro, el Ministro del Interior y el Ministro de la Des-inversión – los hombres que firmaron el acuerdo con Enron en la India, los hombres que quieren privatizar el agua, la electricidad, el petróleo, el carbón, el hierro, la sanidad, la educación y las telecomunicaciones – son todos miembros o admiradores del RSS. El RSS es el ala derecha del partido ultranacionalista hindú, que admira abiertamente a Hitler y sus métodos.
El desmantelamiento de la democracia está avanzando con la velocidad y la eficacia de un Programa Estructural de Ajustes. Mientras que el proyecto de la globalización corporativa desgarra las vidas de la gente en la India, las privatizaciones masivas y las “reformas” laborales están empujando a la gente a irse de sus tierras y a dejar sus puestos de trabajo. Cientos de granjeros empobrecidos se están suicidando al consumir pesticida. Están llegando informes de todas partes del país sobre muerte por hambre.
Mientras que la elite viaja a su destino imaginario en algún lugar cerca de la cima del mundo, los desposeídos caen en el crimen y en el caos. Este clima de frustración y desilusión nacional es el perfecto caldo de cultivo, y la historia nos lo dice, para el fascismo.
Los dos sectores del Gobierno indio han desarrollado una perfecta acción de pinza. Mientras un sector está ocupado vendiendo la India en pedazos, el otro -para distraer la atención- está orquestando un clamoroso aullido de nacionalismo hindú y fascismo religioso. Está haciendo pruebas nucleares, reescribiendo los libros de historia, quemando iglesias y demoliendo mezquitas. La censura, la vigilancia, la suspensión de las libertades civiles y los derechos humanos, la definición de quién es un ciudadano indio y quién no lo es, especialmente con respecto a las minorías religiosas, es ahora práctica común.
En marzo último, en el estado de Gujarat, dos mil musulmanes fueron masacrados en un pogromo financiado por el estado. Las mujeres musulmanas fueron especialmente su objetivo. Fueron desnudadas y violadas antes de ser quemadas. Tiendas, casas, telares y mezquitas fueron incendiadas intencionadamente y saqueadas.
Más de ciento cincuenta mil musulmanes han sido sacados de sus casas, la economía base de la comunidad musulmana ha sido destruida.
Mientras que Gujarat ardía, el Primer Ministro indio estaba en la MTV promocionando sus nuevos poemas. En enero de este año el gobierno que orquestó la masacre fue votado de nuevo con una confortable mayoría. Nadie ha sido castigado por el genocidio. Narendra Modi, arquitecto del pogromo, destacado miembro del RSS, ha emprendido su segundo mandato como Ministro Jefe de Gujarat. SI él hubiera sido Saddam Hussein, por supuesto que cada atrocidad habría salido por la CNN. Pero como no lo es -y el mercado indio está abierto a los inversores globales- la masacre no es ni siquiera un inconveniente embarazoso.
Hay más de cien millones de musulmanes en la India. Una bomba de relojería está activada en nuestra antigua tierra.
Todo esto para decir que es un mito que el libre mercado rompa las barreras nacionales. El libre mercado no amenaza la soberanía nacional, socava la democracia.
Así como crece la diferencia entre pobres y ricos, se intensifica la lucha por acaparar los recursos. Para ir hacia sus “adorables negocios”, para corporativizar los cereales que cultivamos el agua que bebemos, el aire que respiramos, y los sueños que soñamos, la globalización corporativa necesita una confederación internacional de gobiernos leales, corruptos y autoritarios en los países pobres para empujar hacia reformas impopulares y reprimir los motines.
La Globalización Corporativa -¿o deberíamos llamarla por su nombre?- imperialismo- necesita una prensa que pretende ser libre, necesita juzgados que pretendan impartir justicia.
Mientras tanto los países del norte fortalecen sus fronteras y almacenan armas de destrucción masiva. Después de todo tienen que asegurarse que sólo se globaliza el dinero, las mercancías, las patentes y los servicios. No el libre movimiento de la gente, ni el respeto a los derechos humanos, ni los tratados internacionales sobre discriminación racial o sobre armas químicas y nucleares o sobre emisiones de gas o el cambio climático o – Dios me libre – justicia.
Así que esto -todo esto- es el Imperio. Esta leal confederación, esta obscena acumulación de poder, esta cada vez mayor distancia entre los que toman las decisiones y los que las sufren.
Nuestra lucha, nuestro objetivo, nuestra visión sobre Otro Mundo debe ser eliminar esa distancia. Así que ¿cómo resistimos al “Imperio”?
Las buenas noticias es que no lo estamos haciendo demasiado mal. Ha habido importantes victorias. Aquí en América Latina habéis tenido bastantes -en Bolivia tenéis Cochabamba, en Perú hubo el levantamiento de Arequipa, en Venezuela el presidente Hugo Chávez está resistiendo a pesar de los mejores esfuerzos del gobierno USA.
Y la mirada del mundo está puesta en la gente de Argentina, están tratando de rehacer un país de las cenizas del estrago provocado por el Fondo Monetario Internacional.
En la India el movimiento contra la globalización corporativa está creciendo por momentos y se está situando para convertirse en la única fuerza política real que contrarreste el fascismo religioso.
Porque los brillantes embajadores de la globalización corporativa – Enron, Bechtel, Worldcom, Arthur Anderson – ¿dónde estaban el año pasado y dónde están ahora?
Y por supuesto, aquí en Brasil debemos preguntar…..¿quién era presidente el año pasado y quién lo es ahora?
Aún así… muchos de nosotros tenemos momentos oscuros sin esperanza y de desesperación. Sabemos que bajo el amplio toldo de la Guerra contra el Terrorismo, los hombres de cuello blanco trabajan duramente.
Mientras que las bombas llueven sobre nosotros y los misiles de crucero vuelan por el cielo, sabemos que se firman contratos, se registran patentes, se instalan oleoductos, se saquean los recursos naturales, el agua se privatiza y George Bush planea ir a la guerra contra Irak.
Si vemos este conflicto como una confrontación directa a cara de perro, entre el “Imperio” y nosotros que le resistimos, podría parecer que estamos perdiendo.
Pero existe otra forma de verlo. Nos hemos juntados todos nosotros aquí, cada uno a nuestra manera, cercando al “Imperio”.
Podemos no haberlo parado en su camino -todavía- pero lo hemos desnudado, le hemos hecho quitar su máscara. Le hemos forzado a abrirse. Ahora está delante de nosotros en el escenario del mundo con toda su brutalidad y su inocua desnudez.
El “Imperio” bien puede ir a la guerra, pero está a cielo abierto -demasiado repugnante para contemplar su propio reflejo. Demasiado repugnante incluso para recuperar a su propia gente. No pasará mucho tiempo antes de que la mayoría del pueblo americano sea nuestro aliado.
Hace sólo unos pocos días en Washington, un cuarto de millón de personas se manifestaron en contra de la guerra de Irak. Cada mes la protesta va en aumento.
Antes del 11 de septiembre de 2001 América tenía una historia secreta. Especialmente secreta para su propio pueblo. Pero ahora los secretos de América son historia y su historia es de conocimiento público. Se habla en la calle.
Hoy sabemos que cada argumento que se está usando para acelerar la guerra contra Irak es una mentira. La más absurda de ellas es que el gobierno USA va a llevar la democracia a Irak.
Matar gente para salvarlos de la dictadura o la corrupción ideológica es, por supuesto, un viejo deporte del gobierno USA. Aquí en América Latina, ustedes lo saben mejor que nadie.
Nadie duda que Saddam Hussein es un despiadado dictador, un asesino (cuyos peores excesos fueron apoyados por los gobiernos de Estados Unidos y de Gran Bretaña). No hay duda de que los iraquíes estarían mejor sin él.
Pero entonces, el mundo entero estaría mejor sin un tal Mr. Bush. De hecho él es mucho más peligroso que Saddam Hussein
Entonces ¿deberíamos bombardear a Bush y echarlo fuera de la Casa Blanca?
Está más que claro que Bush ha decidido ir a la guerra contra Irak, a pesar de los hechos -y a pesar de la opinión pública internacional.
A la hora de reclutar aliados, los Estados Unidos se preparan para inventar hechos.
La farsa con los inspectores de armas es la ofensiva del gobierno USA, insultante concesión a alguna forma retorcida de etiqueta internacional. Es como dejar “la puerta del perrito” abierta para los “aliados” de última hora o quizás para que se metan sigilosamente las Naciones Unidas.
Pero a pesar de todos los intentos y propósitos, la Nueva Guerra contra Irak ha empezado.
¿Qué podemos hacer?
Podemos afilar nuestra memoria, podemos aprender de nuestra historia. Podemos continuar construyendo opinión pública hasta que llegue a ser un rugido ensordecedor.
Podemos desviar la guerra de Irak hacia una pecera sobre los excesos del gobierno USA
Podemos denunciar a George Bush y Tony Blair -y sus aliados- por sus cobardes matanzas de bebés, por el envenenamiento de aguas y por los pusilánimes bombardeos a larga distancia que provocan.
Podemos reinventar la desobediencia civil de un millón de formas diferentes. En otras palabras, podemos convertirnos en un millón de formas de llegar a ser un colectivo dolor en el culo.
Cuando George Bush dice “o estás con nosotros o estás con los terroristas”, podemos decirle, “no, gracias”. Podemos hacerle saber que la gente de este mundo no necesita elegir entre el Malvado Micky Mouse y los Locos Mulás.
Nuestra estrategia debería ser no sólo enfrentarse al “Imperio”, sino ponerle cerco, quitarle el oxígeno, avergonzarlo, mofarse de él. Con nuestro arte, nuestra música, nuestra literatura, nuestra tenacidad, nuestra alegría, nuestra brillantez, nuestra absoluta implacabilidad -y nuestra habilidad en contar nuestras propias historias. Historias que son diferentes de las que tratan de hacernos creer por medio de lavados de cerebro.
La revolución corporativa se colapsará si rehusamos comprar lo que ellos están vendiendo -sus ideas, su versión de la historia, sus guerras, sus armas, su noción de lo inevitable.
Recordad esto: Nosotros somos muchos y ellos pocos. Nos necesitan más de lo que nosotros los necesitamos a ellos.

Acerca de Clara Sotelo

Born in Bogotá, Colombia. Studied and specialized in languages--maternal and foreig, anthropology, feminism, literature, social change and justice, environmental issues, and more.
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